El maquillaje es fundamental para lucir una piel perfecta y radiante, siendo la base el principal elemento a utilizar porque ayuda a ocultar todas las imperfecciones y a emparejar el tono.
Los tonos de base oscuros dejan un poco más opaca la piel del rostro, mientras que los claros le dan más luz. Esta es la razón por la cual es importante elegir en forma correcta los productos que aplicaremos, tanto el tipo de base adecuado a nuestra piel como los tonos que más nos favorezcan.
La base de maquillaje puede ser compacta, líquida o en crema. La compacta y la cremosa son más pesadas en su estructura en tanto que las líquidas son más livianas, todas tienen buena cobertura pero no pueden ser aplicadas en todas las pieles, por ejemplo en un rostro con piel seca no colocaremos una base en polvo, ya que la resecaríamos aún más.
Para elegir la base que mejor vaya con nuestro tipo y tono de piel debemos tener en cuenta los siguientes factores:
- La correcta compatibilidad con el tipo de piel.
- El nivel de cobertura.
- El acabado que se desea obtener.
El nivel de cobertura puede ir de más liviano a más espeso o pastoso. Si la piel es normal o grasa, el producto utilizado no puede contener aceite. Si se trata de una piel seca se utilizarán bases humectantes.
En cuanto al acabado, puede ser mate o con un toque de luz.
Si deseamos saber cuál es la base más conveniente para nuestro rostro podemos realizar una prueba haciendo tres líneas en el rostro, cada una de ellas con un color de base diferente, un tono claro, uno medio y uno oscuro, luego esfumaremos cada una, al terminar la base que más se haya fundido con el tono de nuestra piel será la indicada. Si la piel luce natural es que la base ha sido elegida y colocada en forma correcta.
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